En Lima, un repartidor en moto sale de un almacén en Ate con doce paquetes antes de las nueve de la mañana. En Piura, una tejedora recibe un pedido de Arequipa por WhatsApp y lo cobra con billetera digital. Ese movimiento, que hace diez años parecía marginal, ya forma parte de la rutina del país. El mismo celular que sirve para pedir ropa también permite seguir partidos en vivo, consultar cuotas de apuestas deportivas y acceder a juegos de casino sin necesidad de una computadora. Plataformas de apuestas y entretenimiento como W88 reflejan cómo los servicios digitales han incorporado registros móviles, depósitos electrónicos y sistemas de verificación de identidad. Estas funciones también están presentes en muchas tiendas en línea y ayudan a explicar cómo los pagos digitales se han integrado en distintas actividades cotidianas de los peruanos.
Un consumidor que ya no duda tanto
Durante años, el principal freno fue la desconfianza. Mucha gente prefería pagar contra entrega o simplemente ir a la tienda. Esa barrera se fue debilitando con la pandemia y no volvió a su nivel anterior.
Hoy el comprador compara precios desde el celular, revisa reseñas y decide en minutos. Los eventos como el CyberWow ayudan a mantener el hábito. La edición de julio de 2026 reportó ventas que crecieron más de 276 % y millones de tarjetas con transacciones, según datos difundidos en el sector.
El peso real en la economía
Hablar de comercio electrónico ya no es hablar de un nicho para jóvenes de Miraflores. Según cifras recogidas por la Agencia Andina, el comercio electrónico representa el 5.4% del PBI peruano y podría superar los US$ 59,000 millones en 2027. Es una proporción que pocos sectores nuevos pueden mostrar.
Detrás de ese número hay logística, publicidad digital, medios de pago, empleo en atención al cliente y servicios tecnológicos. Cada pedido mueve a varias personas, y no todas trabajan en una empresa grande.
Las regiones entran al juego
Lima sigue concentrando buena parte de las compras, pero el mapa se está moviendo. La Libertad superó los S/ 2 mil millones en pagos digitales durante 2025 y se convirtió en referente del norte. Eso importa porque un comercio de Trujillo ya puede vender a todo el país sin abrir una segunda sucursal.
Para los pequeños negocios el cambio es práctico. Una panadería, un taller de calzado o una tienda de artesanías pueden empezar con una página sencilla, una cuenta en redes y un POS virtual.
Lo que todavía falta
No todo marcha sin fricciones. La última milla sigue siendo cara en zonas alejadas, y la informalidad deja a muchos vendedores fuera de los beneficios del sistema financiero. También persisten las quejas por entregas tardías y por atención postventa deficiente.
Entre los principales desafíos pendientes, los especialistas destacan la necesidad de ampliar la cobertura de internet estable fuera de las capitales regionales y mejorar la educación financiera de quienes utilizan billeteras digitales por primera vez. También señalan la importancia de desarrollar soluciones logísticas más económicas para las provincias y establecer protocolos claros de seguridad que protejan los pagos y los datos personales de los usuarios.
La inteligencia artificial como nuevo vendedor
Un cambio reciente tiene que ver con la forma de elegir. El consumidor peruano acepta la inteligencia artificial cuando es él quien la controla, por ejemplo para comparar productos o resolver dudas antes de pagar. Los chatbots de atención y las recomendaciones personalizadas ya no sorprenden a nadie.
Las marcas que lo entendieron ajustan sus campañas. Menos promesas genéricas, más respuestas rápidas y una experiencia de cobro y entrega que cumpla lo prometido. Al final, un cliente que recibe su pedido a tiempo vuelve, y uno que no, se va sin avisar.
Hacia dónde va
Si las proyecciones se cumplen, el comercio electrónico seguirá ganando espacio en empleo, recaudación y hábitos de consumo. Queda por ver si la infraestructura y la regulación avanzarán al mismo ritmo que las ventas. Por ahora, el celular ya es una caja registradora abierta las 24 horas.
