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Tener un hijo es una de las decisiones más importantes para una familia, pero también implica asumir una serie de compromisos económicos que se extienden durante muchos años. ¿Cuánto cuesta criar un hijo en Perú? No existe una cifra única que pueda aplicarse a todos los hogares, ya que el presupuesto cambia considerablemente según la ciudad, el nivel de ingresos, el tipo de educación, la cobertura de salud y el estilo de vida familiar.

Lo que sí podemos hacer es identificar los principales gastos y construir un presupuesto realista. Desde la alimentación y la vivienda hasta el colegio, la salud, la ropa, el transporte y las actividades extracurriculares, mantener a un hijo representa un gasto mensual que evoluciona a medida que crece.

Para ponerlo en contexto, el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) informó que durante 2025 el gasto promedio mensual por habitante en Perú alcanzó los S/920, mientras que el valor de la Canasta Básica de Consumo fue de S/462 mensuales por persona. Para un hogar de cuatro integrantes, esta última equivalía a S/1.848 mensuales.

Estas cifras no representan específicamente el costo de criar a un niño, pero sí permiten comprender el nivel general de gasto de los hogares peruanos y sirven como referencia para dimensionar el presupuesto familiar.

¿Cuánto se gasta al mes en un hijo en Perú?

El gasto mensual puede variar ampliamente. No cuesta lo mismo criar a un niño que estudia en una institución pública y cuenta con cobertura pública de salud que mantener un esquema que incluya colegio privado, seguro médico particular, movilidad escolar, talleres, tecnología y actividades deportivas.

Por ello, más que buscar una cifra universal, conviene elaborar el presupuesto por categorías:

Gasto¿Qué debemos considerar?
AlimentaciónComidas, refrigerios, leche y productos específicos
ViviendaEspacio adicional, servicios y equipamiento
EducaciónMatrícula, pensión, útiles, uniformes y actividades
SaludConsultas, medicamentos, seguros y emergencias
VestimentaRopa, calzado y uniformes
TransporteMovilidad escolar, transporte público o auto
Cuidado infantilNido, guardería o cuidador
EntretenimientoPaseos, cumpleaños, juguetes y suscripciones
TecnologíaLaptop, tablet, celular e Internet
Actividades adicionalesDeportes, idiomas, música y talleres
AhorroEmergencias, universidad y objetivos futuros

Además, debemos tener en cuenta que los precios evolucionan. Por ejemplo, durante 2025 la división Educación aumentó 4,03% en Lima Metropolitana, por encima del incremento general de precios de 1,51%.

1. Alimentación: uno de los principales gastos de criar un hijo

La alimentación comienza a representar un desembolso incluso antes de que el niño consuma la misma dieta que los adultos.

Durante los primeros años podemos tener gastos asociados con leche, alimentos infantiles y productos específicos. Posteriormente aparecen los desayunos, almuerzos, cenas, frutas, refrigerios escolares y otros alimentos.

La importancia de esta categoría dentro del presupuesto peruano es considerable. Un estudio publicado por el Banco Central de Reserva del Perú señala que, en promedio, alimentos y bebidas representaron alrededor del 46% del gasto total de los hogares peruanos durante el periodo analizado de 2012 a 2023.

Con un hijo debemos considerar no solamente cuánto come, sino también la calidad y variedad de su alimentación. Una dieta con frutas, verduras, proteínas y alimentos frescos puede elevar el presupuesto respecto a una canasta mínima.

2. Educación: del nido a la universidad

La educación de un hijo en Perú puede convertirse en uno de los componentes que más diferencias genera entre presupuestos familiares.

Si optamos por educación pública, los costos directos pueden ser considerablemente menores. Sin embargo, siguen existiendo gastos complementarios como:

  • útiles escolares;
  • uniformes;
  • calzado;
  • libros y materiales;
  • movilidad;
  • alimentación escolar;
  • actividades;
  • computadora o tablet;
  • conexión a Internet;
  • impresiones y trabajos escolares.

En la educación privada debemos añadir matrícula y pensiones mensuales, cuyos montos pueden variar significativamente según la institución y la ciudad.

Además, el costo educativo tiende a incrementarse con el tiempo. En 2025, por ejemplo, el INEI registró en Lima Metropolitana incrementos de 5,4% en las pensiones de secundaria privada, 5,4% en primaria privada y 4,5% en inicial privada.

Por esta razón, al calcular cuánto cuesta tener un hijo no deberíamos utilizar solamente el precio actual del colegio. Debemos proyectar incrementos durante los próximos años.

3. Salud: consultas, seguros y medicamentos

La salud constituye otro gasto que puede cambiar drásticamente entre una familia y otra.

Durante los primeros años son frecuentes los controles pediátricos y pueden presentarse consultas adicionales, medicamentos, exámenes y emergencias.

La existencia de un seguro puede reducir parte de estos desembolsos. Según información del INEI correspondiente al segundo trimestre de 2025, 91,8% de la población manifestó contar con algún tipo de seguro de salud, mientras que el SIS concentraba una parte importante de los afiliados.

Sin embargo, incluso contando con cobertura, resulta recomendable mantener un fondo familiar para gastos médicos imprevistos.

También debemos contemplar odontología, oftalmología y otros servicios que pueden surgir conforme el niño crece.

4. Ropa y calzado

Los niños crecen rápidamente, especialmente durante sus primeros años. Esto significa reemplazar prendas y zapatos con mayor frecuencia de lo que ocurre con un adulto.

El presupuesto debería incluir:

ropa cotidiana + ropa de temporada + calzado + uniforme escolar + ropa deportiva.

A esto debemos sumar situaciones especiales como ceremonias escolares, viajes, cumpleaños o actividades deportivas.

No suele ser el gasto mensual más grande de forma aislada, pero acumulado durante 18 años representa una cantidad significativa.

5. Vivienda y servicios básicos

Existe un gasto que muchas veces queda fuera de los cálculos sobre cuánto cuesta criar un hijo: la vivienda.

La llegada de un niño puede hacer necesario disponer de una habitación adicional o mudarse a un inmueble más amplio. También puede aumentar el consumo de agua, electricidad, Internet y otros servicios.

Una familia puede incluso priorizar determinados distritos o zonas debido a su cercanía con colegios, parques, familiares o centros de trabajo.

Por eso, el costo real de tener hijos no se limita a los productos que compramos directamente para ellos. También puede modificar la estructura completa de gastos del hogar.

6. Guardería, nido o cuidado infantil

Cuando ambos padres trabajan, el cuidado durante los primeros años puede representar uno de los desembolsos más importantes.

Podemos tener diferentes alternativas:

guardería, nido, cuidador particular, familiar o combinación de varias opciones.

Aquí también existe un costo indirecto que merece atención: el tiempo.

Si uno de los padres reduce sus horas laborales, cambia de empleo o deja temporalmente de trabajar para cuidar al niño, existe un costo de oportunidad económico, aunque no aparezca como una factura mensual.

7. Transporte y movilidad escolar

Cuando el hijo empieza a estudiar aparecen nuevos gastos de transporte.

Dependiendo de la ubicación podemos necesitar movilidad escolar, transporte público, taxi o vehículo propio.

Además, el transporte no se limita al trayecto entre casa y colegio. Debemos considerar visitas médicas, actividades deportivas, reuniones, cumpleaños, paseos y clases extracurriculares.

Una estrategia para reducir este gasto puede ser priorizar colegios y actividades cercanas al hogar, siempre que sean compatibles con las necesidades familiares.

8. Tecnología: un gasto cada vez más importante

Hace algunos años, una computadora personal para un niño podía considerarse opcional. Actualmente, la tecnología está mucho más integrada en la educación y la vida cotidiana.

Durante la etapa escolar pueden aparecer gastos como:

laptop, tablet, audífonos, impresora, software, Internet y eventualmente teléfono celular.

Además del precio de compra, debemos considerar reparaciones y reemplazos.

La tecnología tiene otra característica particular: los dispositivos poseen ciclos de renovación relativamente cortos frente a otros bienes familiares. Por eso, resulta conveniente presupuestarlos como gastos periódicos y no únicamente como compras excepcionales.

9. Deportes y actividades extracurriculares

Fútbol, natación, danza, música, idiomas, programación, artes marciales o talleres académicos pueden aportar al desarrollo del niño, pero también incrementan el presupuesto.

Cada actividad puede involucrar no solamente una mensualidad, sino también:

matrícula + materiales + uniforme + implementos + transporte + competencias o presentaciones.

Cuando se acumulan varias actividades simultáneamente, esta categoría puede convertirse en un gasto relevante.

10. Cumpleaños, paseos y entretenimiento

Criar a un hijo también implica experiencias sociales y recreativas.

Aquí encontramos juguetes, celebraciones de cumpleaños, entradas al cine, parques, viajes familiares, vacaciones, regalos para compañeros, restaurantes y otras actividades.

Individualmente pueden parecer gastos pequeños. Sin embargo, cuando analizamos todo un año, pueden representar una suma considerable.

La solución no necesariamente consiste en eliminarlos, sino en establecer un presupuesto anual de entretenimiento familiar.

¿Cuánto cuesta criar a un hijo hasta los 18 años en Perú?

Determinar una cifra exacta sería poco realista porque el resultado depende de cientos de decisiones familiares.

Podemos visualizarlo mediante una fórmula sencilla:

Costo total aproximado = gasto mensual promedio × 12 meses × años de crianza + gastos extraordinarios

Por ejemplo, si una familia destinara hipotéticamente S/1.000 mensuales exclusivamente a los gastos atribuibles al hijo, mantener ese nivel durante 18 años equivaldría a:

S/1.000 × 12 × 18 = S/216.000

Si fueran S/1.500 mensuales:

S/1.500 × 12 × 18 = S/324.000

Y con S/2.500 mensuales:

S/2.500 × 12 × 18 = S/540.000

Estas cantidades son ejemplos matemáticos y no estimaciones oficiales del costo de crianza en Perú. Además, simplifican una realidad mucho más compleja: el gasto no permanece constante durante 18 años y los precios cambian.

También faltarían desembolsos extraordinarios como emergencias médicas, viajes, dispositivos electrónicos, celebraciones importantes o educación superior.

El costo de un hijo cambia según su edad

No gastamos lo mismo durante todas las etapas.

De 0 a 2 años

Suelen concentrarse gastos en pañales, ropa, alimentación especial, controles médicos, coche, cuna, artículos de higiene y cuidado infantil.

De 3 a 5 años

Aparecen con mayor fuerza el nido o educación inicial, materiales educativos, actividades recreativas y transporte.

De 6 a 11 años

El presupuesto comienza a incorporar educación primaria, útiles, uniformes, tecnología, deportes y actividades sociales.

De 12 a 17 años

Pueden aumentar los gastos en alimentación, vestimenta, tecnología, transporte, estudios, entretenimiento y actividades extracurriculares.

Desde los 18 años

Cumplir la mayoría de edad no significa necesariamente que desaparezcan los gastos familiares. Si el hijo continúa estudiando, pueden aparecer costos asociados con universidad, instituto, movilidad, materiales, alimentación y vivienda.

¿Cómo calcular cuánto necesitamos para mantener un hijo?

Podemos crear un presupuesto utilizando nuestros gastos reales en lugar de depender de un promedio nacional.

Primero debemos calcular los gastos mensuales recurrentes:

alimentación + educación + salud + transporte + ropa + cuidado + entretenimiento + tecnología.

Después añadimos los gastos anuales y los dividimos entre doce. Aquí podemos incluir matrículas, útiles escolares, uniformes, cumpleaños, vacaciones, dispositivos electrónicos y seguros.

Finalmente, deberíamos incorporar una partida destinada a emergencias y ahorro.

El resultado nos dará una cifra mucho más útil que preguntar simplemente cuánto gasta una familia promedio.

¿Cuánto deberíamos ahorrar antes de tener un hijo?

No existe un monto universal, pero sí podemos prepararnos financieramente.

Una planificación prudente debería considerar un fondo de emergencia familiar, gastos relacionados con el nacimiento, compras iniciales y capacidad para asumir los primeros meses de crianza sin depender excesivamente del crédito.

También resulta útil preguntarnos qué ocurriría si temporalmente disminuyera uno de los ingresos familiares.

La planificación adquiere especial importancia considerando que una parte importante de los hogares peruanos mantiene una situación económica vulnerable. Para 2025, el INEI estimó que 32,8% de la población se encontraba en condición de vulnerabilidad monetaria, es decir, podía cubrir la canasta básica pero estaba expuesta a caer en pobreza ante un deterioro de su economía.

¿Es más caro criar un hijo en Lima que en otras ciudades del Perú?

Puede serlo en determinadas categorías, especialmente cuando hablamos de vivienda, educación privada, movilidad y servicios.

Sin embargo, no debemos asumir que todas las familias limeñas gastan más. El presupuesto depende del distrito, las decisiones educativas, la vivienda y el nivel socioeconómico.

También existen diferencias regionales en los precios. El INEI informó que durante 2025 la variación anual de precios fue distinta entre ciudades: Piura registró 2,00%, Ayacucho 1,88%, Ica 1,84% y Lima Metropolitana 1,51%, mientras otras ciudades presentaron variaciones menores e incluso negativas.

Por ello, el lugar donde vive la familia debe formar parte del cálculo.

Gastos que muchas familias olvidan incluir

Cuando elaboramos nuestro presupuesto solemos recordar alimentación, colegio y ropa. Sin embargo, existen desembolsos menos evidentes que pueden alterar considerablemente la estimación.

Entre ellos encontramos tratamientos dentales, lentes, medicamentos no previstos, renovación de computadoras, reparación de celulares, viajes escolares, fiestas de promoción, fotografías escolares, regalos, academias preuniversitarias, clases particulares, actividades deportivas y celebraciones.

También debemos pensar en gastos de largo plazo como universidad o estudios técnicos.

Precisamente por estas variables, cualquier cifra que afirme que criar un hijo en Perú cuesta exactamente una cantidad determinada debe interpretarse con cautela.

Cómo prepararnos financieramente para tener hijos

La planificación debería comenzar antes del nacimiento siempre que sea posible.

Podemos separar los gastos en cuatro grandes grupos: necesidades básicas, educación, gastos variables y ahorro de largo plazo.

También conviene evitar que todos los ingresos familiares estén comprometidos con obligaciones fijas. Mantener margen financiero permite afrontar enfermedades, desempleo temporal o gastos escolares extraordinarios sin recurrir inmediatamente al endeudamiento.

Otra estrategia útil consiste en aumentar progresivamente el ahorro conforme aumentan los ingresos, especialmente cuando nuestro objetivo es financiar estudios superiores.

Entonces, ¿cuánto cuesta realmente tener un hijo en Perú?

La respuesta depende del nivel de vida que podamos y decidamos ofrecer. No existe un costo único de criar un hijo en Perú, porque una familia que utiliza educación y salud públicas tendrá una estructura financiera muy diferente a otra que contrata servicios privados.

Lo importante es entender que criar a un hijo supone mucho más que alimentación y colegio. Debemos contemplar vivienda, salud, educación, transporte, ropa, tecnología, cuidado, entretenimiento, emergencias y ahorro para el futuro.

Además, el presupuesto cambia conforme el niño crece y debe actualizarse periódicamente. Los datos oficiales muestran precisamente esta dinámica: en 2025 el gasto promedio mensual por persona en Perú alcanzó S/920 y la Canasta Básica de Consumo se situó en S/462 por persona, mientras categorías directamente relacionadas con la crianza, como la educación, continuaron registrando incrementos de precios.

Por ello, más que buscar una cifra definitiva, la mejor forma de saber cuánto cuesta mantener un hijo es proyectar el presupuesto familiar según nuestra ciudad, ingresos, tipo de educación, cobertura de salud y estilo de vida.

Un hijo representa un compromiso económico de largo plazo. Tener claridad sobre estos gastos nos permite tomar decisiones más informadas, reducir el estrés financiero y prepararnos para cada etapa de su crecimiento.